La ropa, igual que la música, demuestra su importancia por fuera del cuerpo. Es el encuentro con la piel. Es esa armadura que nos protege ante la vida y sus inclemencias. Claro, igual que un acorde, una prenda demuestra la identidad del hombre que la lleva.
Paso a paso, caminando por la vida, cada persona va indicando quién es. Con ello, se prepara para decir y escuchar. Una remera, al cabo, puede ser el amplificador de un estado de ánimo. De una idea. De una creencia. De una humanidad, al fin.
Matienzo 1705 · Las cañitas · www.gallaghertrip.com